Esta campaña tiene como propósito promover la apropiación cultural de la paz y la democracia; y prevenir la normalización de la violencia y el autoritarismo. Asimismo, busca articular la memoria histórica con los desafíos actuales, fomentando una corresponsabilidad real entre el Estado y la ciudadanía en la defensa y construcción de la paz.
La paz no solo debe conmemorarse como un hito histórico, sino también asumirse como un compromiso activo: proteger los avances alcanzados, enfrentar los desafíos actuales y asegurar que continúe siendo un horizonte compartido para todas y todos los guatemaltecos.
CINCO PILARES
Para responder eficazmente a los desafíos actuales del país, la iniciativa “Una Paz VIVA” se organiza en cinco pilares fundamentales que consideran una visión integral de la paz. Estos pilares se fundamentan en la convicción central de que la paz no es un concepto estático, sino una “práctica diaria”
Paz y democracia
Este pilar reafirma que la democracia es la condición de sostenibilidad de la paz y que toda regresión democrática constituye una amenaza directa a esta.
La paz y la democracia son interdependientes, pues una no puede existir sin la otra.
Paz viva y no declarativa
Busca diferenciar el conflicto armado interno de las violencias actuales, especialmente para las nuevas generaciones, promoviendo la comprensión histórica y la paz como una práctica cotidiana basada en el diálogo, la convivencia y el ejercicio de derechos.
La paz no puede ser solo una declaración, sino algo que se alcanza a través de acciones prácticas.
DDHH como una práctica cotidiana
Traslada los derechos humanos del plano normativo al ejercicio diario, vinculándolos directamente con la dignidad, la democracia y la paz.
Los derechos humanos forman parte de la vida cotidiana de las personas y van más allá de ser únicamente normas o disposiciones legales.
Memoria democrática
Garantiza el derecho a la memoria histórica desde un enfoque territorial, comunitario, cultural e intergeneracional, reconociendo la memoria como herramienta de no repetición y como responsabilidad colectiva orientada al futuro.
Entendida como una garantía fundamental para la no repetición de los hechos del pasado.
Juventud heredera y defensora de la paz
Coloca a las juventudes como actor estratégico, no solo como beneficiarias, fortaleciendo su protagonismo, creatividad y liderazgo en la defensa de la paz, la democracia y los derechos humanos.
Los jóvenes son los protagonistas activos en este proceso de construcción de paz.
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